pandemonium invierno Pandemonium: Conchi

martes, enero 11, 2005

Conchi

Aún no había cumplido los trece cuando Conchi y yo empezamos a esquivar a los otros niños para vernos arriba ,en la fuente de la zarza a solas.Hacíamos como que meábamos pero no nos retirábamos demasiado,todo por sacarnos nuestros sexos en proximidad del otro.Me gustaba verla agacharse,con sus calcetines blancos y su falda tableada a cuadros.Una vez le vi las bragas en las rodillas y me fui andando hasta delante de ella con más cara que vergüenza y ella se quedó allí,en cuclillas,delante mía,meando.Empezaron a temblarme las piernas cuando de pronto me miró a los ojos y se miró seguidamete el chochito meón.Aun con más cara me acerqué a ella sacandome la churra(que se decía en mi piueblo) que se me había hinchado dentro del pantalón celeste de tergal ,e impaciente la apreté contra mí desde detrás.Quería rozarme con ella,con sus cachitas blancas y su chochete mojado,quería empujarla,sentía la necesidad de mover mis caderas violentamente rozándole cualquier parte de su cuerpo.Conchi se reía con una risa entre pava y picarona,pero más pava que picarona creo recordar.Me pareció que se hacía la tonta,que quería que me la follara pero sin participar,en una "unidireccional" follada.Pero no supe hacerlo.Todo terminó de repente cuando oímos el simca de su padre que se acercaba por el camino de abajo.Menos mal,porque con aquella cuesta el motor iba a tope y lo oimos desde lejos.Algo debió notársenos porque al bajarse sus padres a llenar las garrafas de agua en la fuente el padre miró serio y nada más,peroMaría,la madre, miró primero a la hija lentamente y luego a mi,enlenteciendo la mirada en mi portañuela,que me había dejado abierta y por la que me salía una pañoleta blanca de la camisa.Cuando creí que se acercaba a tirarme de las patillas me pasó la mano despacio por la barbilla y el cuello y se fue hacia su marido moviendo el culo redondeado y macizo bajo el estampado de su vestido de verano.Fue ella,María, quien luego,en su casa,bajo las sábanas del tendedero del patio del limón,me inició en los caminos de las manos y las lenguas,y me hizo un hombre, llorando como el niño que era.

2 no pudieron callarse:

Anonymous Anónimo replicó sin poder evitarlo...

Buena historia. Las madres es lo que tenemos, que nos encanta enseñar. Sexo didáctico. Mucho más entretenido que el de las niñas con sonrisa de pava...
Clarice

2:04 p. m.  
Anonymous Anónimo replicó sin poder evitarlo...

Pues a mí me gusta tanto que me adoctrinen como que me mire una pava y me sonría. Placentero es siempre tener la atención de alguna mujer que no sea tu madre o tu suegra...o la inspectora de Hacienda ;-)

4:13 p. m.  

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